Catching Elephant is a theme by Andy Taylor
Ya estamos casi acabando el año académico… unos se alegran, otros se entristecen y algunos rezagados reflexionamos. ¿Hemos vuelto a tirar el curso?
Para contestar a esa pregunta debería ponerme a mirar lo que he aprendido, las clases a las que he asistido, la atención que he prestado, el interés que he tenido, etc. pero también debería fijarme en el “otro lado”; lo que he ganado en el plano personal, lo que he descubierto… lo que he vivido.
Éste año ha sido bastante raro; de primeras repetí tres asignaturas el primer cuatrimestre y solo me saqué una, cosa que no es justificable de ningún modo; no estudié lo suficiente.
Por contra conocí a una chica muy especial (tanto que las palabras no bastan para describirla), conseguí mi beca en Delegación de Estudiantes, me metí en el GUL… viví. ¿Mereció la pena? He aprendido en cuatro meses más de lo que aprendí en un año de carrera en cuanto a informática, y si todo va bien me he embarcado en el proyecto más grande, más bonito, más entusiasmante y más importante de toda mi vida.
Éste segundo cuatrimestre he ido a muchas clases, sobre todo al principio. Estadística me decepcionó aunque no por ello la he dejado, renuncié a matemáticas III, me fasciné con TDR, me pasé noches hasta las cuatro de la mañana con las prácticas de ISI (ingeniería del software) y aprendí C con operativos… de gestión no digo nada porque símplemente espero pasarla por encima, sin comentarios; la apruebo y todos contentos.
En paralelo, he aprendido a combinar mi vida personal con la académica, he aprendido a decirle ‘no’ a muchos proyectos símplemente por no ser el momento, he aprendido a programarme, a controlarme, a planificarme, a valorar a las personas, que hice bien en dar ese paso que tanto me costó el año pasado pero que me liberó de las ataduras de la frustración, la mentira y los falsos sentimientos que ella me imponía…
Aprendí a escribir un diario, a convencerme de que las cosas no son siempre tan malas como me las pinto y estoy aprendiendo a ser consecuente conmigo mismo. Sin duda, la experiencia que más valoro es la de mirar a los ojos, estando justo donde quiero estar y justo con quien quiero estar… la de querer y a ser querido. Para poder ser feliz al lado de quien quiero he tenido que aprender a valorarme del todo, a aceptar la potencia y el poder del esfuerzo… he tenido que conocerme un poco y mejorar un tanto, cosas que a mi mismo no me gustaban pero que nunca encontré fuerzas para cambiar… hasta ahora.
He aprendido lo poderoso y lo increible que es el sentimiento que me mueve.
Éste cuatrimestre quiero aprobar tres por lo menos… tres de seis ¿es poco? Sí. ¿Merecería la pena sacrificar el verano estudiando solo por haber aprendido un poco más sobre la vida? Sí, un sí rotundo y sin dudas, decidido. Momentos, sensaciones, fotografías mentales que el tiempo no puede borrar… instantes mágicos, imperecederos, algunos aparentemente simples, pero de valor incalculable.
¿Merecerán la pena los resultados? Ya tengo los que quería. Lo que obtenga a partir de ahora será un regalo para mi autoestima, otro premio al esfuerzo y una razón más para seguir adelante… me bastan las experiencias vividas para saber que ha merecido la pena.